Talento Nacional

Rodrigo Blanco Calderón pública ‘’Los terneros’’

El autor venezolano, quien actualmente vive en Francia, publicó recientemente un libro de relatos llamado “Los terneros”

Rodrigo Blanco Calderón (Caracas, 1981) cuenta con un buen historial en el mundo de la escritura, al haber publicado los libros de cuentos Una larga fila de hombres (2005), Los invencibles (2007) y Las rayas (2011).

Además, en 2007 fue seleccionado para formar parte del grupo Bogotá 39, que reunió a los mejores narradores latinoamericanos menores de treinta y nueve años. Su primera novela The night (2016) ha sido traducida a varios idiomas y obtuvo el premio Rive Gauche à París como la Mejor Novela Extranjera en Francia.

Ahora, el autor venezolano vuelve a hacer uso del cuento con el libro Los terneros, el cual contiene siete piezas narrativas donde sus personajes conviven en medio los problemas a los que se enfrentan sus respectivos países, como la zozobra venezolana; el terrorismo acechante en Francia, o en el México simbólico de los balazos de la revolución.

Sobre Los terneros, Calderón explica que ‘’En mis libros anteriores había incorporado ya historias, escenarios y personajes foráneos. Pero lo había hecho como turista o como aquel que está de paso por un lugar distinto. Los terneros recoge mis primeros textos escritos desde una experiencia que para mí es nueva: la del inmigrante. De esto me di cuenta cuando el libro ya estaba publicado. En cuentos como Biarritz y sobre todo Los locos de París, la voz que habla también está de paso, pero ya no proviene de ninguna parte. O proviene de un lugar, un país, que ya no existe. Quizás esa sea la diferencia’’.

El escritor también expresó su perspectiva sobre París, lugar en el que sucedió el atentado de Bataclan a poco tiempo de su llegada

‘’Hay muy pocos escritores latinoamericanos viviendo actualmente en París. Como me dijo el peruano Diego Tréllez: “Nosotros llegamos cuando la fiesta se acabó”. Esa fiesta, claro, es o era París. Y llegamos, además, cuando la fiesta se había acabado hacía rato. Y no solo para nosotros sino también para varios de esos escritores que vivieron el idilio de París y que contribuyeron a su mitificación. El umbral, para mí, lo marca un libro como Guía triste de París(1999), de Alfredo Bryce Echenique, que debe leerse en paralelo con la segunda parte de su primer tomo de Antimemorias, Permiso para vivir (1993), donde previamente Bryce narró el crepúsculo del otro gran esplendor latinoamericano de los años sesenta: La Habana. Otro ejemplo de esto puede ser la librería Cienfuegos, ubicada en el número 4 de la rue de La Forge Royale, cuyo rótulo hoy día lo dice de forma expresa, no sin cierto orgullo: “La última librería latinoamericana de París”.

También agregó que “Esto no quiere decir que París no siga siendo una de las ciudades más hermosas del mundo. Solo quiere decir que ya no es el faro cultural que fue durante mucho tiempo. Quizás el último ardor de París fue el Mayo Francés. Este año se cumplió el cincuenta aniversario de esos acontecimientos y fue una fecha que pasó, en Francia y en el resto del mundo, por debajo de la mesa. Y puede que sea justo que haya sido así. Lo que de verdad es doloroso es el ambiente de amenaza y desconfianza que pende en estos tiempos”

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Sobre la situación de Venezuela, Calderón afirma que ‘’Toda nuestra desgracia estaba anticipada en unas cuantas palabras que, como buenos personajes trágicos que somos, no supimos interpretar. Tardamos demasiado en comprender que todo lo que decía Chávez lo decía en serio. Cuando Chávez declara “moribunda” a la constitución del 61, estaba declarando la muerte del país. Cuando Chávez le agregó el nombre de “bolivariana” a la república, estaba invocando al más funesto de nuestros fantasmas, que es Simón Bolívar. Chávez perpetró primero en el lenguaje y en su desprecio de las formas, los crímenes que cometería después en el cuerpo de toda una nación’’.

Y añade “De forma paralela, uno puede ver en el progresivo aislamiento editorial de Venezuela la remontada de la crisis económica y del agobio de del régimen a las empresas privadas. La partida de las trasnacionales como Alfaguara o Random House fue una señal inequívoca de que el cerco se estrechaba. Luego, al interior del país, fue el ahogo de la producción editorial venezolana por la falta de insumos para hacer los libros o por la hiperinflación que ha llevado a que la producción de libros haya bajado prácticamente hasta unos niveles de inanición’’.

Los terneros es un homenaje al pintor Miguel von Dangel

‘’El descubrimiento de la obra de Miguel von Dangel me puso en el camino de esta visión apocalíptica del arte con respecto a la vida. También fue fundamental el modo en que Von Dangel, al igual que René Girard, rescata la noción de sacrificio, que en estos tiempos ha sido tan dejada de lado’’.

Fuente: El Universal

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