Cine

Se reinventa el cine europeo

Un estudio de cine capaz de escanear personas en 3D y la grabación del primer film de producción propia tras 20 años, son las últimas novedades de Babelsberg, el complejo cinematográfico más antiguo del mundo situado en las boscosas afueras de Berlín.

Personajes célebres, desde Marlene Dietrich hasta Quentin Tarantino, y producciones emblemáticas del cine, como la histórica “Metropolis” (1927) de Fritz Lang, o la aclamada “The Grand Budapest Hotel” (2014), de Wes Anderson, han dejado huella en este lugar. Carl L. Woebcken, que adquirió los estudios junto a Christoph Fisser en 2004 a precio de ganga, y pelea desde entonces por atraer grandes proyectos cinematográficos frente a sus competidores europeos, destaca con orgullo la llegada del nuevo estudio volumétrico.

Con 170 metros cuadrados y 32 cámaras instaladas en forma circular, este nuevo estudio permitirá escanear objetos y personas en tres dimensiones para poder reproducirlos posteriormente como si se tratara de un holograma.

“Se trata del primer estudio de este tipo en Europa”, resalta Woebcken en declaraciones a Efe, sobre un sistema llamado a revolucionar la industria.

A diferencia del cine en 3D, “los actores que sean grabados con esa tecnología” podrán ser colocados tanto en mundos reales como virtuales”, asegura Volucat, el consorcio tras el estudio, mientras que los espectadores podrán observar esas imágenes como si se encontraran allí.

Woebcken, que se congratula también por la grabación en Babelsberg de la película romántica “Traumfabrik”, la primera producción propia de los estudios en 20 años, se muestra sin embargo algo escéptico cuando habla del momento actual en la industria.

“Este año nos va muy bien en los estudios”, asegura a Efe, “aunque en los últimos años hemos tenido problemas porque las condiciones de las que partimos y nuestro sistema de financiación no podía enfrentarse a la competencia europea”.

Para él, el principal problema se basa en el sistema de financiación alemán, que depende de las ayudas al cine del gobierno, “algo difícil de cara al Ministerio de Finanzas, porque también hay que financiar otras áreas como ópera, teatro, etc”.

Esa es la razón por la que muchas grandes producciones acaban optando por otros estudios y otros países con más facilidades, como Reino Unido y Canadá, donde tienen un sistema de apoyo al cine basado en los impuestos, o España e Italia, donde sale más económico grabar.

Fuente: El Universal 

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